A pocos días de las celebraciones de fin de año, el complejo de mercados de Piura vive uno de sus momentos más críticos. Los accesos, estacionamientos y calles internas han sido ocupados casi por completo por comerciantes informales, generando un laberinto que complica el desplazamiento de miles de peatones y compradores que deben sortear obstáculos para llegar a sus puntos de compra.
A la congestión se suma un problema aún más grave: la presencia de mafias de extranjeros que habrían loteado los pocos espacios disponibles para venderlos a informales, además de operar sistemas de usura como el “gota a gota”. Estas prácticas han incrementado la tensión en un centro de abasto que, según comerciantes y usuarios, se encuentra en su punto de mayor vulnerabilidad.
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La situación representa un alto riesgo ante cualquier emergencia, pues actualmente sería imposible el ingreso rápido de unidades de Bomberos, ambulancias, Policía o Serenazgo. Esto se agrava debido a que varias vías del entorno permanecen cerradas por trabajos de reconstrucción.
Pese a que el desorden en el mercado es un problema de larga data, recién esta semana la Municipalidad de Piura anunció intervenciones para recuperar las vías públicas. El subgerente de Fiscalización, Danilo Gallo, informó que desde la próxima semana comenzarán los operativos de liberación de espacios, aunque precisó que la lucha contra las mafias de extranjeros es competencia exclusiva de la Policía.
“Se van a iniciar operativos en el transcurso de la próxima semana, algunas intervenciones y liberación de vías”, señaló el funcionario, quien confirmó conocer la presencia de grupos de venezolanos, colombianos y otros extranjeros involucrados en los cobros de “gota a gota”.
La comuna anunció además la contratación de alrededor de 200 fiscalizadores para reforzar las labores de control y ordenamiento en la zona comercial más importante de la ciudad.



