Una tragedia incomprensible ha sacudido a la Policía Nacional del Perú (PNP). El suboficial de tercera, José William Pérez Cubas, perdió la vida tras consumir accidentalmente una sustancia venenosa contenida en una botella de yogur, la cual se encontraba almacenada como evidencia clave dentro de la comisaría de Aguaytía, en Pucallpa.
El fatídico incidente ocurrió cerca de la medianoche del último miércoles. Según los reportes preliminares, el agente ingresó al área de investigación de delitos con la intención de tomar un breve descanso y cenar. En un descuido, Pérez Cubas tomó la botella de yogur creyendo que era un alimento apto para el consumo, sin advertir que el recipiente formaba parte de un kit de pruebas de un presunto caso de suicidio ocurrido días antes.
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Pocos minutos después de ingerir el líquido, el efectivo comenzó a manifestar síntomas severos, incluyendo dolores estomacales agudos y malestar generalizado. A pesar de que sus compañeros actuaron con rapidez y lo trasladaron a un hospital cercano, los médicos no pudieron revertir los efectos del veneno, confirmándose su deceso poco tiempo después.
La noticia ha generado una profunda consternación y cuestionamientos sobre el manejo de materiales peligrosos y evidencias biológicas dentro de las dependencias policiales. ¿Cómo terminó una prueba letal al alcance de los agentes en una zona de descanso? Esta es la pregunta central que las autoridades correspondientes intentan resolver mediante las diligencias ya iniciadas.



